Bienestar, salud y diseño. Tendencias emergentes de arquitectura e interiorismo hacia 2020 | Carolyn Ames Noble (Asociación Estadounidense de Diseñadores de Interiores, ASID)

 

Lámpara bacteria de Jan Klingler (@JanKlinglerDsgn).

 

Las tendencias globales en el diseño de viviendas para 2020, y que encontramos expresadas por todas partes, hasta la saciedad, en español y en el idioma más internacional, en estudios y encuestas, en revistas profesionales, magazines, blogs, etc., hablan del estilo industrial, el color blanco, la domótica de la casa inteligente y conectada, los espacios abiertos y polivalentes, el confort acústico, más luz natural, y lo principal y lo primero, la sostenibilidad, el uso de materiales reciclables, la recuperación y la rehabilitación antes que la demolición, la eficiencia energética y el uso de energías renovables.

¿Algo nuevo? ¿Algo de mayor alcance? ¿Adaptable a viviendas de espacios pequeños, incluso rincones, a la vez que a viviendas unifamiliares amplias? ¿Posible para emprender una reforma de la construcción o una renovación del mobiliario? ¿Una perspectiva que sirva para elegir un punto de partida desde el que ir desarrollando un nuevo proyecto, grande, pequeño, integral, y hasta nuevos perfiles como usuarios o como profesionales?

Hace unas semanas, Carolyn Ames Noble, diseñadora y una de las actuales directoras generales de la Asociación Estadounidense de Diseñadores de Interiores (ASID) (@ASID), publicó en el blog del fabricante global Interface (@InterfaceInc) un artículo dedicado a las tendencias emergentes de diseño («Emerging Design Trends For 2020 And Beyond»).

“En la próxima década del diseño, la Tierra será el centro en todo lo que creemos. La Madre Tierra será la madre de todas las tendencias en la década siguiente. Los arquitectos y los diseñadores conducirán el cambio mediante un diseño sostenible y resiliente, que abrace la tecnología y responda a la necesidad humana de salud y bienestar en las construcciones”: es la idea con la que comienza y que vuelve a destacar para concluir.

 

Sobre esta base, Carolyn Ames Noble describe las “tres únicas tendencias narrativas” que darán principio y desarrollo a “nuestra forma de vivir y trabajar (si no lo han hecho ya)”.

Estas narrativas o culturas (o subculturas dentro de la amplia cultura de la Tierra), comprenden:

_ la arquitectura sostenible y resiliente, sin emisiones de carbono, que expresa el despertar de la Tierra en nuestras conciencias y sensibilidades;

_ los avances de la tecnología y las neurociencias en favor del planeta y de los seres humanos, es la ingeniería que trabaja para mejorar la Tierra;

_ y la biofilia y los espacios centrados en las personas (el humanocentrismo) dan vida a la tercera narrativa, el prosperar de la Tierra, que trata al planeta como un “préstamo de nuestros hijos”, una fianza para la vida que tendremos que devolver acrecentada.

Despertar, mejorar, prosperar forman una línea continua y una perspectiva general hacia el entorno común, son la cultura del desarrollo sostenible.

Colección Swirl de Tom Dixon (@TomDixonStudio).

 

La arquitectura resiliente es una arquitectura libre de emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre sus materiales Ames cita el cristal, la madera y el carbono;

Sus colores elegidos son el coral, el verde azulado intenso, el grafito y el blanco fosforescente.

Y entre sus texturas y patrones se encuentran las superficies estriadas, con espirales y de madera rugosa en contraste con superficies lisas y de madera veteada y metales mates.

 

La tecnología en los entornos naturales impulsa la agricultura y cuantifica la deforestación mediante la robótica y la inteligencia artificial; en entornos edificados, la neurociencia y la tecnología de la monitorización están comenzando a mejorar la experiencia humana. La incorporación de la neurociencia a los entornos construidos está dando lugar a la nueva ciencia de la neuroarquitectura, con un enfoque humanocéntrico que está detrás del diseño, por ejemplo, tanto de los sensores inteligentes de nuestros espacios como de los dispositivos que portamos o vestimos sobre nuestros cuerpos (wearables).

Los colores de esta ingeniería que mejora la Tierra son el amarillo dorado, el verde musgo de roble, el carmesí y el turquesa; son importantes la transparencia y la superposición del color.

Entre sus materiales de preferencia están los basados en bajo o cero carbono y el plástico reciclado.

Sus patrones son biomorfos, como las amebas y las interpretaciones digitales de la naturaleza.

 

La biofilia que está estableciéndose en el diseño de interiores actúa con la hipótesis de que los seres humanos necesitan relacionarse con la naturaleza; esta relación favorece la atención, la concentración y el pensamiento creativo. Por ello, los jardines verticales interiores, los motivos con piedras y el uso de elementos acuáticos en espacios como las oficinas de planta abierta pueden beneficiar a la mayoría de las personas. Además de impulsar la actividad, se busca también la salud, el bienestar y, ¿por qué no?, la felicidad y la prosperidad. Esta tendencia diseña los productos para que sean circulares.

Sus colores son el morado crepuscular, el verduzco calima, el tostado cáñamo y el azul añil.

Sus materiales son táctiles, tanto físicamente como a la vista; utiliza los hongos, las hojas de palma, las tinturas naturales…

Sus patrones comprenden la madera veteada, ondas, olas, fractales de la tierra o las geometrías sencillas.